Habían pasado 17
días, desde aquel frío JUEVES de NOVIEMBRE en el que un nuevo brote,
había producido el enésimo éxodo de esta extraña BANDA, a la que llamamos familia. Él, la única persona que supone un
punto y APARTE en este extraño
mundo, también había conseguido escapar y paseaba a mi lado, sin miedo… como el
DAVID que se enfrentó a Goliat…
impasible ante este mundo que recupera la cordura de Pascuas a RAMOS... poniendo el orden y CONCIERTO cada vez que estamos juntos,
dándole un nuevo sentido a este mundo que arrastra sus pies entre gemidos estridentes
y un nauseabundo olor a carne podrida. Haciendo que, como hace cinco minutos,
la felicidad se condense en un beso.
Hace menos de cinco minutos que destrocé su cabeza con una piedra, él
había sido mordido una hora antes por un zombi que surgió del lago en cuya orilla le
gustaba sentarse al atardecer… Al final... la felicidad, al igual que los besos,
no es eterna.
Si este relato te ha dejado con mal cuerpo (¡imagínate
como se le quedó al de la cabeza escachada!)...
...¡Quítate las penas viniendo al Conciertazo de David Ramos!
...¡Quítate las penas viniendo al Conciertazo de David Ramos!

Es que cuando te viene la inspiración...¡te sales!
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